“El justo crecerá como un árbol plantado junto al agua; extenderá sus raíces y dará fruto a su tiempo” (cf. Sal 1,3).

Del 5 al 7 de junio de 2026, la Fraternidad Escolapia de la Provincia de México celebró su Asamblea Provincial bajo el lema “Enraizados en Calasanz, creciendo en fraternidad”, un espacio de encuentro, oración, reflexión y discernimiento compartido que congregó a representantes de las distintas comunidades de la Fraternidad Escolapia para renovar su identidad y fortalecer su compromiso con la misión escolapia.

Durante estos días, fraternos y fraternas provenientes de diversas comunidades compartieron la alegría de reconocerse parte de una misma familia, unida por la fe, el carisma y una misión compartida. La presencia de las distintas comunidades hizo visible la riqueza y diversidad de la Fraternidad Escolapia, recordándonos que, aunque los caminos y contextos sean diferentes, todos bebemos de una misma fuente: el carisma de San José de Calasanz y la vocación de seguir a Jesús desde la fraternidad, la misión y el servicio.

La Asamblea estuvo marcada por una profunda reflexión sobre las raíces que sostienen nuestra vida cristiana y escolapia. A través de símbolos como las semillas, las raíces y el árbol común, cada participante fue invitado a reconocer aquello que nutre su vocación y aquello que aporta al crecimiento de la fraternidad. La espiritualidad calasancia se reafirmó como una raíz fecunda que inspira la oración, la humildad, el servicio a los más pequeños y la integración coherente entre fe y vida.

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre una fraternidad en salida, llamada a vivir la misión compartida y la sinodalidad. Este espacio permitió reconocer que la fraternidad no existe para sí misma, sino para ser signo de esperanza y corresponsabilidad dentro de la Familia Escolapia y en medio de la sociedad. La pregunta por las raíces que sostienen nuestra fe y por aquellas que necesitamos fortalecer impulsó un discernimiento profundo sobre los desafíos presentes y futuros, fortaleciendo la conciencia de que el porvenir de la Fraternidad se construye desde la participación activa y la corresponsabilidad de todos.

Especialmente significativa fue la reflexión en torno al tema “Sembradores de esperanza: caminando juntos para educar, evangelizar y acompañar desde el carisma calasancio”, que recordó a los participantes que la vocación escolapia se construye día a día mediante pequeños gestos de entrega, cercanía y compromiso con niños, adolescentes, jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad. Como la semilla de mostaza del Evangelio, la Fraternidad está llamada a crecer silenciosamente, echando raíces profundas que den fruto abundante para la Iglesia y para el mundo.

La Asamblea también fue ocasión para escuchar los informes de Itaka-Escolapios y del Consejo de Fraternidad. Estos espacios permitieron identificar desafíos y oportunidades para fortalecer la presencia escolapia en los distintos contextos de la Provincia, animando a renovar el compromiso con las tareas comunes y a seguir construyendo una fraternidad cada vez más corresponsable y misionera. Todo ello se desarrolló en un ambiente de escucha, diálogo y búsqueda conjunta de la voluntad de Dios para nuestra realidad provincial.

Un momento particularmente emotivo fue el Panel de Gratitud por la Raíz Común, que permitió hacer memoria agradecida del camino recorrido y reconocer la acción de Dios en la historia de cada comunidad y de la Fraternidad Provincial. Los testimonios compartidos recordaron que la fraternidad es un don recibido y, al mismo tiempo, una responsabilidad compartida, construida gracias a la fidelidad de tantas personas que han entregado su tiempo, su fe y su vida al servicio del Evangelio y de la misión escolapia.

La culminación del encuentro tuvo lugar en la celebración eucarística del domingo, presidida por el Padre Provincial, Sergio Fernando Hernández Avilés, acompañado por religiosos escolapios y miembros de la Fraternidad. En un clima de profunda alegría y acción de gracias se llevaron a cabo renovaciones de compromiso, el ingreso de nuevos miembros y el envío misionero. Estos signos expresan con fuerza que la Fraternidad continúa creciendo, acogiendo nuevas vocaciones y renovando su deseo de caminar junto a las Escuelas Pías al servicio del Reino de Dios y de la misión evangelizadora.

Durante esta celebración se incorporaron a la Fraternidad Escolapia:

  • Evangelina Zamira Álvarez Montes
  • Mildred Ramírez Salazar
  • Oscar Osbaldo Méndez Méndez
  • Daniela Beatriz Leal Oropeza

Como Fraternidad Escolapia de México, elevamos una profunda acción de gracias a Dios por este tiempo de gracia, por la vida compartida, por las búsquedas, los sueños y los compromisos renovados. Agradecemos a cada una de las comunidades participantes, al Consejo de Fraternidad, a quienes prepararon y animaron cada momento del encuentro, y a todas las personas que, con generosidad y espíritu de servicio, hicieron posible esta Asamblea.

Que las raíces fortalecidas durante esta Asamblea continúen nutriendo nuestra vocación cristiana y escolapia para que, inspirados por San José de Calasanz, sigamos creciendo en fraternidad, construyendo comunidad y ofreciendo un testimonio creíble del Evangelio.

Que nuestra vida compartida sea siempre signo de esperanza para los niños, jóvenes y personas a quienes somos enviados, haciendo presente el Reino de Dios en medio de nuestro mundo.

Así, unidos en una misma fe, una misma misión y un mismo espíritu, renovamos nuestro compromiso de caminar juntos como Fraternidad Escolapia, acogiendo con esperanza el llamado que orientará nuestro próximo camino pastoral: SOMOS UNO, para que el mundo crea y descubra en nuestra fraternidad el rostro de Cristo.

Consejo de Fraternidad de México