Los pasados días 17 y 18 de abril de 2026, la presencia escolapia de Tlaxcala vivió una profunda alegría al celebrar la Profesión Solemne y la Ordenación Diaconal del Hno. Guillermo Rodarte Varela Sch. P.
Desde la mañana del viernes 17 de abril, diversos religiosos escolapios provenientes de distintas regiones de México se hicieron presentes en el Instituto José María Morelos, en el campus Santa Ana, para acompañar al Hermano Guillermo en su promesa definitiva de servir a los niños y jóvenes dentro de la Orden de las Escuelas Pías.
Asimismo, familiares y amigos de Guillermo viajaron desde Cañitas de Felipe Pescador, Zacatecas, lugar donde vivió su infancia y juventud, para acompañarlo en este momento tan significativo de su vida. Fue precisamente allí donde, según él mismo ha compartido, comenzó a percibir el primer llamado de Dios que lo invitaba a ponerse al servicio de los demás.
Antes del mediodía del día 17 dio inicio la celebración eucarística en el Convento Franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, presidida por el P. Provincial Sergio Fernando Hernández Avilés. En su homilía, el Provincial destacó el valor del servicio y el carisma particular que los religiosos escolapios viven cotidianamente como un don recibido de Dios para la educación y acompañamiento de los niños y jóvenes.
Durante la celebración, el Provincial dirigió al neo profeso diversas preguntas relacionadas con el compromiso de servir a los niños y jóvenes, especialmente a los más necesitados. Asimismo, expresó su agradecimiento a la comunidad educativa del Instituto José María Morelos por haber acogido a Guillermo y por ser parte fundamental de su proceso formativo dentro del colegio.
Al finalizar la celebración, Guillermo Rodarte de Cristo dirigió unas palabras a los presentes. En ellas describió la vida escolapia como una “bendita locura”, una aventura que vale la pena vivir y experimentar profundamente a través del servicio a los más pobres.
Tras haber pronunciado sus votos solemnes de pobreza, castidad, obediencia y educación cristiana de los niños pobres, el Hermano Guillermo se dirigió posteriormente a la sección secundaria del Instituto, donde actualmente se desempeña como tutor de tercer grado, para agradecer a sus alumnos por acompañarlo en este camino y por inspirar diariamente su vocación como hijo de Calasanz.
Por la tarde, la comunidad educativa del Instituto José María Morelos, en el campus Ocotlán, compartió el pan y la sal junto con familiares, amigos, hermanos escolapios y alumnos del Hermano Guillermo, quien agradeció a todos los presentes por acompañarlo en este paso definitivo dentro de la Orden.
Al día siguiente, sábado 18 de abril, desde tempranas horas los hermanos escolapios se reunieron en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de la Diócesis de Tlaxcala, ubicada en la ciudad de Tlaxcala. Allí, mediante la imposición de manos del Señor Obispo Julio César Salcedo Aquino M.J., Guillermo Rodarte Varela de Cristo sería ordenado diácono para el servicio de la Iglesia y de las Escuelas Pías de México.
La celebración eucarística dio inicio a las 10:00 de la mañana y contó también con la presencia de familiares, amigos, alumnos y compañeros del Instituto José María Morelos que han compartido con Guillermo el trabajo educativo y los desafíos cotidianos dentro de la sección secundaria.
El rito de ordenación estuvo marcado por uno de los momentos más significativos de la liturgia: la letanía de los santos, durante la cual el Hermano Guillermo se postró en tierra como signo de humildad y reconocimiento de su pequeñez ante el don del ministerio que Dios le confía.
Posteriormente, mediante la oración consacratoria y la imposición de manos del Señor Obispo Julio César Salcedo Aquino, fue ordenado diácono. Como signo de su misión en la Iglesia, le fue entregado el Evangeliario, recordándole su compromiso de anunciar la Buena Noticia. Finalmente, fue acogido por la comunidad de hermanos escolapios, quienes lo abrazaron y felicitaron por el ministerio recibido. Durante el momento del ofertorio, el nuevo diácono sirvió por primera vez en el altar. En el momento de la consagración sostuvo el cáliz que contenía la sangre de Cristo, signo profundo del servicio y la entrega que caracterizan la vida cristiana y, de manera particular, el ministerio diaconal.
Al concluir la celebración eucarística, el nuevo diácono dirigió palabras de agradecimiento a sus familiares y a la Orden de las Escuelas Pías. En su mensaje expresó su gratitud por haber sido recibido y aceptado “tal como es”, y destacó con especial cariño su experiencia en el Instituto José María Morelos, donde, según expresó, la voz de Cristo ha resonado constantemente a través de los alumnos a quienes acompaña.
Posteriormente dedicó un largo momento a saludar a los asistentes, tomarse fotografías y agradecer personalmente a quienes lo acompañaron en un momento tan significativo de su vida. Por la tarde, nuevamente se compartieron los alimentos en el campus Ocotlán del Instituto José María Morelos, en un ambiente festivo y fraterno. La jornada estuvo marcada por la convivencia entre los escolapios de México, la familia del diácono Guillermo, sus amigos y compañeros, quienes celebraron con alegría su “sí” definitivo a la misión que inició San José de Calasanz y que hoy continúa viva en la labor educativa que Guillermo realiza cada día junto a los niños y jóvenes que acompaña.
José Antonio Arroyo Fosado





























