Celaya, Guanajuato, marzo 2021

Del miércoles 31 de marzo al domingo 4 de abril tuvo lugar la Pascua Juvenil en nuestra casa noviciado de la ciudad de Celaya, Guanajuato con el objetivo de crear un espacio propicio para que los jóvenes profundizaran en el encuentro con Cristo Resucitado, que es fuente de esperanza, amor, y vida. La convocatoria presencial contó con la participación de 29 jóvenes de distintos lugares: Tlalpan, CDMX (Ollin Yolpa), Cañitas, Zac. (Grupo Calasanz) y Celaya, Gto. (Glicerios).

Al inicio de la preparación surgieron muchas interrogantes; los cuestionamientos que más resonaban en nuestras cabezas eran acerca de la pandemia ¿Qué si es el momento? ¿Qué pasara si se llega enfermar algún chico? ¿Estamos atentando contra la integridad de los jóvenes, sus familias, etc.? ¿Dónde está nuestro sentido común?… sin duda todas respetables y validas de pensar. Sin embargo, creemos que el amor precisa del contacto con los otros; no pudimos y no podemos quedarnos paralizados, estáticos o de brazos cruzados, y así como lo hicieron los discípulos nosotros también echamos las redes al mar, llenos de fe y esperanza. Entregamos nuestros temores a Dios porque “Hoy y siempre, y quizás más que nunca, es urgente acompañar a los jóvenes. Los jóvenes siguen necesitados, necesitan maestros, educadores, religiosos, testigos. Que les puedan entender, inquietar, escuchar, pero que también les puedan provocar y que les puedan anunciar. Cosas que no preguntan, pero las necesitan pensar y recibir”.

Los jóvenes han tenido la oportunidad… para varios la primera experiencia, de vivir, amar, soñar y crecer en este encuentro con el Resucitado, estoy seguro que no han salido igual después de vivir esta Pascua, nadie salimos igual cuando nos encontrarnos cara a cara con el Amado, con el Resucitado. Jesús nos transforma, nos hace nuevos, nos recrea. Lo han expresado muchos chicos en las redes sociales posteando una fotografía: “La experiencia más bonita de mi vida y con grandes personas en ella” (Mari Aguilar), “Enserio estoy eternamente agradecido, jamás había vivido algo tan bonito” (Diego).

Gracias Juniores (Daniel, Sergio e Issac) por ser los culpables de este maravilloso encuentro, gracias P. Guillermo por acompañarnos y ser guía en este momento tan valioso para los chichos. “Somos responsables de un tesoro, que no es de nosotros, es de Dios”. El tesoro es el proceso de fe de los jóvenes. Ellos son los primeros responsables, pero somos enviados a acompañar ese proceso, somos enviados a provocarlos, a promoverlos, a hacerlo cada vez mejor. Asumimos el papel con mucha alegría, responsabilidad, formación, trabajo, oración, esperanza. ¡Aleluya, Aleluya! ¡El Señor resucitó!

Jr. Guillermo Rodarte Varela, Sch.P. 

Galería de la pascua